- GUALEGUAYCHU... UNAS "BRUTTI" OLIMPIADAS -
Transcripcion del articulo escrito por Rodolfo Bastidas para Universo Economico,
respecto a los juegos regionales de Gualeguaychú - 1996
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N o nos parece que a don Tomás de Rocamora, el embajador nicaragüense que fundó la ciudad de Gualeguaychú, se le ocurriera que en la primavera del ’96 se iba a demostrar que el nombre con que la bautizó: “aguas de andar lento”, no le cabía.

En esta primavera, aunque a Noé no se lo viera, ni a las parejas de animales tampoco, y Sem y Cam y Jafet estuvieran durmiendo alguna borrachera, con el mosto que acababan de descubrir, el Arca sí debía estar por algún lado cerca porque el Diluvio estaba presente.

Imagínense… si las palomas no pdiían hacer pie en ningún lugar seco, piensen ¿dónde se podía jugar al futbol ?. ¿Waterpolo ?. ¿ Al aire libre ?. ¿ Y con este frio ?. … ¡ No ! ¡ Caramba ! …¡ Con tanta gente disponible ! …

Se podria intentar jugar el futbol con galochas … pero alguien observó que hasta el chiste estaba de mas.

¿ Tenis ? … menos … Nadie queria teminar siendo confundido con el cobrizo Toro Sentado.

¿ Golf ? … El que nas o el que menos no habia traido el equipo de remos para estos casos; así que tampoco.

¿ 100 metros libres – la disciplina central de los juegos -, postas 4 x 100 ? … Era una pena no poder correrlos, porque los atletas capitalinos habian pasado la noche en el famoso Hotel Brutti constantemente “arrullados” por el ronroneo gatuno de los 37 gasoleros, que noche a noche calientan sus motores en la vecina terminal de ómnibus – que digo vecina, si era como estar con los compañeros choferes tomando mate mientras el motor se ponía en


condiciones, los pasajeros subían, y esperábamos el siguiente ómnibus -.

En estas condiciones, nuestros atletas, con los ojos como el dos de oro, despiertos y alertas como estaban, y la adrenalina que habian inyectado a su sangre durante la noche, no hubieran dejado “títere con cabeza” …hubieran hecho capote … piloto, ¡ bah !.

¡ De la que se salvaron nuestros rivales …!

Pero la verdad es que no se salvaron, porque, además de agua, una cosa también sobró en la Delegación de Capital Federal: espíritu olímpico.

Y entonces … se hizo lo que se pudo: se ganó de nuevo.

Aquí, esta vez nunca fue tan cierto aquello de “cuando se puede mojar, se moja” y mojamos bien en todos los deportes que pudieron realizarse porque las cifras que el medallero cantaba decian que éramos los primeros en oro, plata y bronce.

Esta nota del querido Rodolfo Bastidas refleja con presición dos aspectos de esta olimpíada.
Primero, que llovió inusualmente y por demas.
Segundo, (recurrentemente desde las primeras olimpídas), que los hoteles los elegía la Comisión de Deportes, que cobraba "a la romana" y siempre a atletismo, ante la falta de camas en el hotel seleccionado (donde se alojaban las autoridades mas futbol y golf ), le tocaban establecimientos de inferior calidad. Aquella vez, los deportes estrella del Consejo se alojaron en el Hotel Casino Embajador. Y el "Brutti" es cruel representante de esos hospedajes, frente a la terminal de ómnibus, de incomodidad especial y servicios malos con alevosía. Los atletas desayunabamos rápido en el Brutti y luego pegábamos la nariz al ventanal del coqueto Embajador con su desayuno americano.
En posteriores Olimpíadas la cosa se equiparó, con el argumento insoslayable del medallero y la labor paciente de los responsables del deporte.
Lo que lamentablemente se mantuvo fue la suerte esquiva, el ruego del gol y la medalla ausente en el futbol del Consejo .

Pero seamos honestos porque nobleza obliga; si bien habia agua a pasto, de lo cual ni los organizadores, ni el bueno de Rocamora tenian la culpa, lo que también habia a pasto era la excelente disposición del Consejo de Gualeguaychú de brindar lo mejor de sí para que todo se desarrollara de la mejor manera que el “imprevisible” tiempo permitiera.

Gracias, y hasta la próxima Olimpíada.

  Rodolfo Bastidas
Comision de Atletismo

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