- PRESENTACION -
Una tarea de recopilacion de datos, hechos, nombres y anécdotas sobre las justas deportivas del "hoy" C.A.B.A. - a cargo de Nino Manfredini
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M e llamo Nino Manfredini, de profesión periodista.

Abocado esta vez a recopilar hechos interesantes acontecidos en la preparacion o durante las "Olimpiadas Deportivas" de Profesionales en Ciencias Economicas de la Ciudad de Buenos Aires. Del falso logismo encerrado entre corchetes se deduce que la forma correcta de llamar a estas justas son de Juegos Olimpicos en referencia a las contiendas deportivas celebradas cada cuatro años. Bueno aqui cada dos, alternando el carácter geográfico regional o nacional.

De padres italianos refugiados, he nacido accidentalmen-te en la Isla de Malta, cobijo de mis progenitores en años de la segunda guerra. La isla Maltesa estaba sometida a dominio británico pero una vez alumbrado en un viejo dispensario de Valleta me mantuvieron oculto hasta que embarcarnos de regreso a Italia . No tuve una nacionalidad formal hasta que mis padres me inscribieron italiano bajo el "jure sanguinis".Sin embargo me considero Maltes por querencia e italiano por legalidad.

El exilio fue en tiempos de Mussolini. Mi padre habia sido acorralado por la organización de persecución política “Los Soderos del Duce”, que eran repartidores de soda que valiendose de su ambular casa por casa ejercian la funcion de espías y delatores. Si bien mi padre nunca tuvo actividad apreciable ni oposición al régimen, la gran deuda acumulada por docenas de cajones de soda al fiado, motivó que “Los Soderos del Duce” le juraran la pena de muerte.

Se fugó hacia Malta con mi madre, luego nací yo. Y a poco de concluir la guerra regresamos a Italia los tres, “Los Soderos del Duce” ya no ejercian el espionaje pero conservaron el reparto de soda y el accionar cohercitivo, especialmente sobre deudores chúcaros.

Con mi partida de nacimiento italiana, mi familia volvió a fugar, esta vez conmigo, pero a la Argentina.

Crecí en el barrio de Palermo. Luego de varios trabajos sin categoría como peón, cadete y/o grumete, ingreso a una imprenta como ayudante del linotipista. Cinco años armando y/o redactando tarjetas de invitación a bodas,


panfletos peronistas o folletos de tónicos capilares, me
potenciaron para lanzarme posteriormente al periodismo independiente.

La tarea fue bien difícil. Tuve algunos trabajos en redacciones de baja estima como el periódico “La razón de mi vida” (luego famoso diario “La Razón” a secas) que solo publicó tres números durante gobiernos de facto antes que la censura lo obligara al cambio de nombre.
O las revistas “Panorama Quilmeño” del personal de la cerveceria Quilmes, “Martingala para todos” vendida en la puerta de casinos y garitos y “La Baldosa” semanario de humor, reportajes y cosmetologia.

Hasta que tomé el cargo de vocero de prensa de la empresa “Italo Argentina de Electricidad”. Allí entable relación con distinguidos ejecutivos y profesionales, uno de ellos era “Contador Publico Nacional”, una persona amable y de cuidado aspecto. Llamaba la atención porque usaba la tintura masculina Koleston “camaleón”, famoso en su época porque en el envase no se indicaba el color contenido. A suerte y verdad, el aplicado podía resultar de un color caramelo, lila viejo o caoba con reflejos de peteribí según te tocaba en la carmela.

Disuelta la IAE, esta persona me ofrece un puesto en Somisa, que no dudé en rechazar amedrentado por un artículo médico que denunciaba que la colada de arrabio provoca impotencia. Aún luego me relaciona con el área de deportes del Consejo de Capital Federal o CABA como lo llaman ahora, en el que el influyente, estaba matriculado.

La relación con esa área del "Consejo" comenzó distante, casi ignorada la calificaría. Hoy continúa de la misma forma. Cierto es que me dispensan poco interes los participantes, deambulo por el local de Viamonte como un espectro transparente, estoy hecho a un lado por las autoridades y la empeora el vitalicio fotógrafo del Consejo, que lleva décadas en su tarea de captar imagenes sin consecuencias, y se dedica a ocultarme haciendo, con habilidosa cintura, no coincidir mi presencia con la del resto, actitud originada por una absurda competencia periodistica. Mientras que sus fotos yacen en el oscurantimo eterno, yo, el periodista Maltes, hago publicas estas historias de la vida.

Espero que las disfruten.

    Nino Manfredini

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