- LA ARMADA INVENCIBLE -
8º Olimpiada Nacional. Mendoza capital - 2001
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A pedido de uno de sus protagonistas voy a ofrecer, y como rasgo no habitual, una crónica de natacion de las 8º Olimpiadas Nacionales de Profesionales en Ciencias Económicas que se llevaron a cabo en la ciudad de Mendoza en el año 2001.

Mas afecto a los patrones del ciltius-altius-fortius escapo sistemáticamente a cubrir otros deportes, en especial los de conjunto, no por falta de interés sino por un reflejo de supervivencia. Fresquito me he dado cuenta que mi crítica no era bien aceptada en la mayoria de los casos, por eso, de un tiempo a esta parte prefiero las réplicas físicas de un atleta en forma individual y no sufrir la persecución de todo un equipo para “entroncarme a palos”.

Podria haber hecho mas crónicas de natación, seguramente, pero la humedad de las piletas fustigaba mis notas y la tinta azul lavable con que cargaba mi “scheaffer” que todavía está en uso, era demasiado lavable y corrediza.

Lo cierto es que aquella vez en Mendoza el equipo de natación masculina de Capital venia de capa caída, no por falta de méritos de sus integrantes sino por presentar un ajustado plantel añorante de ilustres ausencias. Lo de ilustres es literal, pues nadadores de la talla del pelado Fernando Molinas no fueron de la partida.

Sin embargo habia que mantener en alto el prestigio bien ganado desde aquella primera vez en Carlos Paz y el brillo diamantino lo daba casi excluyentemente la posta 4 x 25 estilo libre.

Se desarrollaba la última jornada de competencia en la coqueta pileta del patricio Club de Regatas de Mendoza, un local con amplios ventanales que daba el lago de regatas del Parque Independencia, toda una belleza.
Se anuncia a los delegados que confirmen las postas próximas a competir.
Capital masculina alistaría a Carlos Bernardez, Pablo Pizzutto y Gabriel Krozkin. A la mesa de roble macizo le faltaba una pata y habia que encontrarla inmediatamente.

Elena Troncoso, la inefable entrenadora, tenia la certeza, solo bastaba convencer a Jose Luis Losada, el posible cuarto relevo que habia nadado un par de pruebas, pero que estaba en un lento proceso de secado sentado en las gradas conversando con su compañero y amigo Ernesto Toubes sobre la táctica y estrategia de los 5000 metros llanos que se disputarian al dia siguiente como cierre de las pruebas de atletismo.

Pero los dejo con las palabras del protagonista, que me es imposible transmitir en tercera persona:


Jose Luis Losada: - No estaba ajeno a la posta incompleta, tan es asi que sabia de antemano que Elena me iba a convocar y no lo dudé. Por primera vez no dudé.
Aunque la natación es un deporte que se me hace difícil, principalmente porque no tengo tiempo de entrenarlo y tambien porque mis condiciones están en la resistencia y aquí estamos compitiendo en pruebas de velocidad.

- Independientemente de mis razonamientos, sentia un afecto especial por participar en esta posta. Quizas por involucrarme en mantener el prestigio del poderoso cuarteto de Capital, pero ciertamente habia un presentimiento afortunadamente oportuno y feliz en mi.
Pero sabia tambien que corría el riesgo de aportar tal lentitud a la carrera que hiciese sucumbir a un inmerecido segundo o tercer lugar (o aún peor), a este conjunto de "acorazados" del mar, a estos "cañoneros" de la brazada, a estos amigos, los "destructores" de marcas mínimas.

- Elena reparte los puestos. Carlos Bernardez en salida, yo en segundo relevo y para rematar Pablo y Gabriel en el cierre.

- El clima en la pileta era tremendo. La tensión no aflojaba y por fortuna la sufrí muy poco a diferencia de mis compañeros. Solo unos minutos antes de la partida bastaron para ponerme en estado de situación, para querer el triunfo y para no defraudar a los otros tres hijos de Poseidón.

- ¿ Que hago yo acá ?.
Miro a los cordobeses con los dientes afilados.Me pareció ver al Almirante Nelson y a toda la flota británica del siglo XIX que se nos venia encima.
El bullicio del público era incontenible y se calmó en decibeles solo los instantes necesarios para la señal del largador.

- Carlos Bernardez incia la posta. Yo espero mi turno. El equipo de Córdoba viene al frente. Con la sincronización de un Patek Philippe me tiro al agua a media centésima del toque de Carlos y nado la carrera de mi vida, nunca me sentí mejor, nunca me sentí tan veloz, nunca nadé tan rápido.

- Apenas llego, salgo del agua y escucho a alguien que me dice, entregaste la posta primero.
No lo podia creer.
El resto fue un griterio ensordecedor. Y disfrutar. Y confirmar que con la solvencia de Pablo y la velocidad de Gabriel se conservó la punta hasta el final.

- Capital ganó nuevamente.
El Supremo tejió su red colocando una hebra deslucida entre sus mejores hilos dorados, él sabia porque lo hacia.
Y yo puedo decir que una vez, por irrepetible única vez, y por escasos segundos fui parte de la Armanda Invencible
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Crónica de El periodista Maltés
Nino Manfredini

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