- VUELTA AL LAGO SAN ROQUE -
6º Olimpiada Nacional. Villa Carlos Paz - 1997
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U na estrella incomprendida en el firmamento de atletas del Consejo era el tal Jose Gallo. Mas vale advertir que era muy difícil comprender a este personaje imprevisible, ya lo verán.

Supo aprovechar con sabiduría los extraordinarios genes que le regalaran sus padres para armar una estupenda estructura músculo-esqueletica de fibras rapidas y glucolíticas, esas que te ponen en once segundos 100 metros mas adelante.

Animó todas las pruebas de potencia y velocidad en que participó: en la pista, en las postas, en el salto y hasta en el lanzamiento de la bala. Hizo cumbre en casi todos los podios.

Si bien se concentraba para lucir en sus especialidades solia probar deportes inéditos para su fisico y cuyas necesidades fisiológicas era opuestas a sus virtudes de velocista, todo eso lo hacia “en una misma olimpiada”.

Una vez, en plena 6º olimpiada en Villa Carlos Paz, se cuela subrepticiamente en el grupo de ciclistas y se dirige con ellos a participar en la única prueba olimpica del deporte de las dos ruedas, que para ese año era la vuelta al Lago San Roque.

El único enterado de ese menester era Oscar Giroto, en esos tiempos ciclista del Consejo, al que le fue extirpando indicaciones y consejos.

Oscar estaba equipado convenientemente con una


maravillosa bicicleta de ruta y José, sin delatar los orígenes, apareció en la largada con una bicicleta de paseo del tipo de las “auroritas”. El rodado no tenia identificaciones pero se presume que fue obtenido de un local de alquiler por horas.

Tambien se agenda un casco a préstamo, se calzó la ropa que tenia, que ni en el talle se parecia a los maillot de los ciclistas y a la voz del largador se mandó detrás del pelotón.

El circuito comprendia la vuelta completa al lago con llegada en el mismo lugar de la partida.

Oscar llega triunfante y luego de una prudencial espera, José no aparece. Lo poco que se sabia era que ya en la primer cuesta a 2km.de la largada "se asfixió."
La demora era demasiada y sale a buscarlo en sentido contrario a la meta. Lo cruza en la ruta, se intercambian saludos, corrobora que la salud fisica de Jose es adecuada, comprometida por la fatiga pero adecuada y no puede establecer con presición el deterioro mental del susodicho.

Retoma la ruta con él y lo acompaña hasta la finalización del raid, cuando el tiempo de competencia de Jose duplicaba exactamente al de su compañero de equipo.

Jose quiso exponer su experiencia pero no pudo explicarse, mas bien al dia de hoy no hay ser humano que pueda comprender lo que hizo. En el regreso hacia Buenos Aires lo hizo con la legítima compania de un fuerte dolor en los cuadriceps, las ingles calcificadas y la entrepierna suspirando por la agonia del esfuerzo.

 
Crónica de El periodista Maltés
Nino Manfredini

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