- NADA ESTA PERDIDO AUNQUE LO PAREZCA -
Crónica de un ejemplo que se llama Eduardo Perez Weigel
I Juegos Nacionales de Termas de Rio Hondo - 1988
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E sta es la historia de un hijo dilecto de Juegos Olimpicos.
Este Contador Público es uruguayo, nacionalizado argentino, fundador del equipo de atletismo del Consejo y participante del 1º Juego en Termas de Rio Hondo.

Cuenta la leyenda que por el año 1988 se presenta para correr los 5.000 mts. llanos un experimentado atleta que traia una trayectoria en el medio fondo interesante.
En su etapa activa corria alrededor de los 4 minutos los 1.500 mts. y represento a Uruguay en muchos torneos, tanto que continuo con la celeste siendo atleta master.

Se lo conoce como Eduardo Perez Weigel y pasaria a ser un ejemplo de lucha y corazón para generaciones futuras de atletas.

El contingente llegó a Termas alla por mayo de 1988, la carrera de 5.000 mts. seria la ultima de las disciplinas de la olimpiada y se correria por las calles de la ciudad.
Murmullos de entrecalles indicaban que los favoritos eran un Rosarino alto, faco y barbudo que no trascendio su nombre y un atleta de provincia de Buenos Aires llamado Luis Zuffo que en posteriores ediciones olimpicas compite representando a "Capital".
Ambos favoritos no participarán en mas de media docena de contiendas futuras para luego no competir nunca mas.

Era el primer juego olimpico, el mas expectante y el mas celebrado. En aquel momento no habia cenas de apertura y clausura generales y los premios se entregaban al final del certamen en una ceremonia en el Teatro San Martin de la propia localidad.
La noche anterior a la carrera casi todas los deportes habian concluido la competencia, y las autoridades de Capital decidieron homenajear a los olimpicos con una cena
violenta donde todo lo que caminaba sobre la tierra fue asado con exquisita maestria.

La concurrencia dio cuenta de achuras, cabritos y carrés a discrecion, mientras que los desgarbados que esperaban la carrera del dia siguiente debieron velar por su digestión, seleccionando con suma austeridad lo que iban a ingerir y alguno ayunando de todo manjar que prometiera elevar el colesterol.

Al dia siguiente, con el compromiso asumido, los atletas estaban en linea de meta. Era domingo 29 de mayo de 1988 y sobre una difusa linea de cal mal pintada en la avenida principal de Termas de Rio Hondo se agazapaban tres docenas de galgos. Los favoritos estaban alli.

Y vistiendo la casaca celeste de Capital Juan Carlos Campanelli, Rodolfo Bastidas, Jorge Di Gregorio y Eduardo Perez Weigel.
Mordiéndose los labios por no poder estar compitiendo estaba Jose Luis Losada que padeció una lesión un par de dias antes en las pruebas de pista.

La pistola humea y dispara una salva sonora que inquieta a la muchedumbre y tensa a los atletas que inician la contienda.


El pelotón deja la avenida principal y se interna en las calles aledañas que presentan no pocas pendientes.
El ritmo es fuerte y promediando la distancia uno de los favoritos, Luis Zuffo, abandona la competencia sintiendo la intensidad de la corrida.

Bordeando casi la ciudad la carrera retoma por el cause de salida y se enfila para culminar con una vuelta a la pista de ciclismo municipal, pista pequeña de unos 500 mts. de cincunvalación.
El Rosarino puntea la carrera, entra a la pista y se encamina al primer lugar sin mayores exigencias. Nuestro Eduardo Perez ingresa tercero a unos metros del segundo y con visibles muestras de cansancio.

En el codo de ingreso, dentro de la cuerda de la pista estaba esperándolos Jose Luis Losada, dicho sea de paso, compañero de habitacion del uruguayo. José desesperadamente a los gritos alienta a Eduardo a superar a su rival.
Tengan en cuenta que el ritmo era muy fuerte y a la voz desgarrada de "- sangre, ...vamos Uruguayo" le correspondió una arremetida de este que se quedo con el segundo puesto y la gloria de imponer la pasión cuando las piernas no responden.

Este comportamiento no fue casual. Ciertamente los mismisimos Eduardo Perez Weigel y Jose Luis Losada coincidieron en noviembre de 2000 en el Campeonato Sudamericano de Pista y Campo para Atletas Master en Mar del Plata.
En esa ocasion Jose en la tribuna, como testigo elocuente de un gesto inolvidable y Eduardo en la carrera de 800 mts. en la pista sintetica de atletismo del estadio Mar del Plata.
La competencia se presentó muy rápida desde la partida. Pasada la primera vuelta el peloton estaba compacto y definido. Faltando 200 metros el primero, segundo y tercer lugar arremetian hacia la meta, mientras que mas atras Eduardo en quinta ubicación volvió a presentar lucha y a pesar que en estas competencias el cuarto pueso es "nada" a nivel podio, con el último aliento sobrepaso a su oponente casi sobre la linea de llegada y saco un mas que meritorio cuarto puesto.

Una vez que los jueces entregan los computos a control, la directiva del torneo se da cuenta que uno de los tres atletas del podio, habia mentido su edad por escasos dias y se presentaba en una categoria de edad superior, que reglamentariamente no le correspondia y con el único afan de competir en mejores condiciones etarias.
Este atleta es descalificado y el honor de Eduardo luego de haber luchado a brazo partido por un cuarto puesto que no otorga prensa, lo encarama en el podio otorgándosele el tercer peldaño y una medalla sudamericana de reconocimiento.

Los que estuvieron allí atesoran ese recuerdo y lo transmiten como ejemplo que nunca hay que dar nada por perdido, especialmente, por amor al atletismo.

 
Crónica de El periodista Maltés
Nino Manfredini

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