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    REPORTES Y CRONICAS
- SAN PEDRO -
MARATON ACUATICA - 3 DE ABRIL DE 2005
   
     
     
 
  • JOSE

REPORTE SAN PEDRO: A PEDIDO DEL PUBLICO

Amigos nadadores.

A casi un mes de mi ultima gran nadada, nada daba para perturbar mis entrenamientos en atletismo.

Eso creia cuando un correo de este circulo de entusiastas de las aguas abiertas anuncia, predispone y preadjudica plazas para nadar en San Pedro.

Imprimi el correo y se lo di a Elena.
- Voy a San Pedro con los chicos que nadan 8 km., venis ?. Me dijo.
Al principio me negue, pero espiando por internet descubri informacion en los correos, intencionalmente oculta a los "pecho frio". Se anuncian tambien 1 y 2 km.

Bueno, quizas participe en 2 km. Me apetecian solo los 1000 mts. pero como gesto de entrega opte por los 2 km.
Doy la informacion a mi agente de prensa y a partir del desparramo de la noticia fui literalmente "vapuleado".
Como Luis Nicolao y la mismisima Jeannete Campbell, yo ya me habia retirado de la "competencia" y remontar 8 km con la veda auto-levantada era un legado heroico que ni a mis hijas le podia interesar.

No lo han dicho, pero se entretejia entre lineas un discurso al cagon.
Primero Elena: - vas a nadar nada mas que 2 km. ?. - Dejate de joder.
Luego y sucesivamente fui barajado tambien por Karina y Yolanda. En una misma unidad de pensamiento este conjurado triunvirato creyo que mi estado no era para menos que la prueba mayor, y fieles a la caracteristicas de su genero, dispusieron (ante mi propuesta de los mentados 2 km.) que nadara los 8.

Me diran luego que mi propuesta llego tarde, que se traspapelo el formulario, etc. etc.

Lo cierto que a 10 dias de la prueba fui a nadar un rato el miercoles a Aldao y el sabado a Newbery. Para no desentonar ese mismo sabado tenia que entrenar en atletismo: entrada en calor y 10 de 1000 (5 de cross y 5 en la pista). Cosa que hice arrastrandome luego de haber nadado 400 + 16 x 100 en la pileta, en honor a San Pedro.

Con los tiempos cortos busque la alternativa de retomar la veda pero mas estricta, el factor alimentación se volvia crucial, si no mejoraba el rendimiento, por lo menos que me mantuviera flotando. Llame a mi nutricionista Nelida Wiedmercabrera, no tanto por la pocima magica sino porque es como mi mama y su coloquio me alienta a emprender.

- Mira Pepe, tenes que cargar proteinas. Estas en Semana Santa asi que nada de carne de vaca, elegi la granja, huevos y pescado.

El jueves santo, mientras caminaba hacia la pescaderia, los precios del salmon y la merluza iban aumentando. Desde la vidriera un tipo gritaba - "boicot a la Shell y a Basilio", me le uni y eramos dos para eslatizar una demanda que en Argentina manejan los oferentes y no la gente. Precisamente la gente estaba peleandose por sacar numero dentro del local.

Los deje y me fui al mercadito:
un poco de pollo a la plancha, conejito al horno, omelet de claras de huevo y hasta vizcacha en escabeche de un frasco proximo a vencer.

Tan compenetrado estaba en mi dieta que los 7 huevos de pascua que compre para repartir a mis sobrinos el domingo tambien me los comi. Tanto eso como los conejos de chocolate que en un descuido, les arrebate a mis nenas y la gallinita de chocolate blanco que me tento en la vidriera de Bonafide. No me lo aclaro Nelida, pero opte tambien por comerme los confites que venian dentro.

Mal entrenado pero bien nutrido, nos encontramos en la estacion Urquiza a las 6:45 del sabado 2 de abril Karina, Eli, Elena y yo. En Colegiales subio Tito. Con holgura llegamos a la terminal de Retiro. A las 8 salia el Chevallier.

Con sendos termos en la mano, saliamos de uno de los bares de la terminal y tropezamos con Carloncho Grela que, sin prisa, estaba desayunando sentado en una mesa. (Vida de burgues, bromeabamos, mientras a nosotros todavia no se nos habia secado la yerba de ayer).

La ultima en aparecer fue Marcela, a priori, la guia turistica de esa jornada.

El viaje fue tranquilo a micro lleno, si algun pasajero pensaba dormir, pocos pudieron, entre las mujeres y el verborragico Carlos Grela en casi tres horas de dialogos sostenidos.

El dia estaba fresco pero bueno, ya en el Nautico de San Pedro se nos agrego el resto de la delegacion: Yolanda, Carlos B. y Marta y flia.

Volvi a quejarme de los 8 km. y hasta pretendi un cambio de gorra con algun interesado (los de 2 km nadaban con celeste, los 8 con verde) que me habilitara subrepticiamente a acortar el recorrido. Creo que los $ 5 que ofreci no fueron tentadores.

Recorrimos el lugar, la cancha de hockey lucia un cesped maravilloso, me di el gusto, despues de nadar, de correr un ratito.
Buscamos la confiteria para comer algo, el local vacio desde los ventanales se lo veia acogedor. Estaba cerrado, era una lastima. Buscamos impacientes sin encontrar la manera de ingresar, hasta que a uno se le ocurrio accionar el picaporte de la ventana, perdon, de la puerta corrediza. Bueno, desayunamos frugalmente.

Luego cada uno siguio su ruta, yo me quede mirando unos minutos en el gimnasio un partido de voley, pase por el vestuario, me cambie y sali pasada las 13 hs. presto para la competencia.

En eso que estoy llegando al improvisado campamento de bolsos Elena esta siendo entrevistada para la TV, confirme que tiene cara para todo lo que se proponga y se la notaba firme y contundente en sus declaraciones, luego el microfono paso a Marta. Era un programa especial de TyC a emitirse un domingo de estos a mediodia.

Mientras se hacia la charla tecnica, observaba meticulosamente la zona de nado. El rio marron no tenia olor, ni siquiera elementos flotando. No habia camalotes a la deriva y la sugestion de los bichos escondidos fue reemplazada por el fantasma del "brazo de Scioli" que fue agitado por Carlos G.

Se proclamaron los lineamientos reglamentarios, entre los cuales estaba la prohibicion del traje de neoprene (que quedo en el bolso durmiendo hasta el tria de Baradero, seguramente) y de la utilizacion de aparatos y elementos exoticos (abandoné reglas, transportes, compas y escuadras que tanta utilidad me dieron en Rosario).

Felizmente me di cuenta luego que la geometria euclidiana ya no era necesaria, la ruta era recta hasta la entrada al Nautico, donde habia que sortear cuatro boyas en arabescos dignos del nado sincronizado.

Sin embargo venia estudiando el efecto del paralelogramo de fuerzas (concepto de biomecanica que Yolanda y Elena conocen bien), esto es, para mi cuerpo inerte en el agua, contaba con una fuerza horizontal, la corriente del rio (esta vez sin meandros), que me ayude a deslizar; y una fuerza vertical, estimando que sobre estos confines de la naciente del Parana, el rio, hubo juntado tanto limo de su extenso recorrido, tal que mezclandome con él, logre mantenerme suspendido en la superficie.

Justamente asi no fue, debi sopesar mi extraordinario peso especifico.

Pero volvamos cronologicamente: casi todos vestidos solo con su malla, yo llevaba una remera de la que me deshice luego. Estaba fresco y por momentos frio, particularmente en la barcaza que nos trasladaba a remontar el rio hasta la largada, el viento empeoraba la situacion.

Mayormente iban parados, yo me agende un lugarcito sentado sobre el flanco oriental, que da a la costa inhospita, esto es, sobre la "costa oeste" hay edificaciones, recreos, campings, parques, muelles. Sobre la otra solo pastizal y junco.

Venia con la mirada perdida sobre el paisaje monotono en direccion al saliente. Hasta que un griterio interrumpio mi letargo. Los animos empezaban a calentarse entre chiflidos y a la voz de:
- "bien flaco",
- "mira ese turro",
- "se estan dando masa"
etc, etc.

Me di vuelta y poco podia distinguir. De refilon vi, sobre la orilla, un ovillo de piel y pelos, sin colores intermedios. Tito, que estaba en mejor posicion, me sintetizaria luego:
- "estaban en bolas y la mina se abrio asi" haciendo el gesto caracteristico de una crucifixión horizontal empezando por abajo..

Imaginemos esta situación:
el sabado era feriado,
no vimos ninguna embarcacion navegar esa zona,
no salio ningun barco del nautico,
sobre la costa habia exactamente nadie, ni pescadores,
eran las 14:30 hora de la siesta.
Una pareja con ganas, encuentra un nido de suave cesped sobre la ribera protegida por pastos mas altos y arbustos, "mediodia de feriado perfecto".
Hasta que se le aparecen doscientos tipos en dos barcazas, enardecidos por el fresquete y privados, por exceso de respeto o por descalificacion prematura, de tocar el traste a la compañera nadadora que tienen al lado.

Bueno, estoy deduciendo, solo comento en base al "me dijeron".

Proseguimos.
Al rio lo veia marron pero limpio, ante mi inquisición, uno de los "pilotos", me aclara que el rio - no esta contaminado. No tenia porque no creerle, a pesar de haber visto un surubi, que saltaba contento del agua, con dos colas, (igual que el perro homonimo) y a una aspirante a guardavidas que no se habia depilado las axilas por meses.

Desembarcamos en lo que seria la largada, la costa estaba parquizada y con una bajada para lanchas. Con cierto humor, el juez, señala unos incipientes pastos y dice - "ahi tienen los sanitarios".

Con presteza, media docena de masculinos caminaron escasos 50 metros y de espalda al resto regaron de ansiedad una zona que parecian querer demarcar exclusiva para nadadores.

Y me detengo aqui para plantear un debate. Con Karina hemos intercambiado algunas pocas impresiones sobre este tema ese mismo dia.
No tengo estadisticas, mas la experiencia me indica que todos los competidores orinan en horarios muy cercanos al inicio de una prueba. Sumemos al frio la ansiedad y sobre esto unos cuarenta minutos que duro el viaje en lanchon hasta la largada.

He visto, desde mi privilegiada posicion en el buque, como un nadador pelaba sentado frente al costado desolado y meaba al paso por el rio, la muchedumbre parada no se dio cuenta.

Muy bien, tenemos un meador en el barco y unos 6 en la costa. Sobre un total de aproximadamente 100 nadadores/as es imposible que 93 no orinen, ¡ ni las damas !. Salvo que lo hagan al entrar al agua, amparados por la opacidad del caudal.

Tengamos en cuenta cuatro condiciones: 1. la demora, 2. la ansiedad, 3. el frio ambiente y 4. para rematar, el frio inmediato de la entrada al agua.
Convengamos entonces que la zona virtual de largada es una gran marea de meada. Ademas de la intriga sobre el supuesto desagote de mi vejiga.

Rapidamente se dio el pitazo de comienzo. Me cole en el medio del gran peloton, tratando de imprimir una vertiginosa huida del circulo caldoso, pero el precio de codazos y patadas fue alto, mientras seguia pertinaz en llevar la boca cerrada.

Supuse que ya a los 100 mts. aclararia, situacion que jamas podre confirmar.
En mi distraccion los nadadores jovenes se me adelantaron, los aspirantes se me adelantaron, los guardavidas se me adelantaron, los federados se me adelantaron, los veteranos se me adelantaron, los que entrenaron se me adelantaron, y asi. Situacion que perduraria durante toda la competencia.

Sin embargo no desesperé, y con las palabras de tranquilidad de una de las responsable de que yo estuviera ese dia, a 8 km. de una salida digna del agua, la gran Yolanda, me propuse un nadar sereno activando el piloto automatico a una velocidad uniforme de dos nudos.
Dos nudos, uno por cada gemelo, que me provocaron no menos de 5 paradas para amainar calambres.

La constante de un paisaje inmutable me aburria un poco. Desconocia los mojones indicativos de la distancia recorrida y solventado por la lentidud de la marcha me ponia a pensar cualquier huevada, hasta que me ataco la sugestion que provoca Carlos G. como una profesia.
Un brazo se me puso a la par, firme pero palido, vestido con los harapos de un traje antiflama que conservaba una publicidad impresa "ATMOSFERICOS CARDUM". Ni mas ni menos que el brazo de Scioli. Al paso, me hace un gestito de idea y lo pierdo en direccion a la meta.

Confieso que me asuste, a pesar de haber visto gestos parecidos en el "dedos" compañero de Homero Adams.

Cada 10 brazadas levantaba la cabeza. No solo no queria mas sorpresas, sino que me urgia una señal sobre mi situación geografica, calcule que podria encontrarme a la altura donde estaba aquella pareja. En mi imaginación esperaba encontrar en la costa Sampedrina a Monica y Cesar recostados, boca arriba, fumandose un pucho.

Habian pasado solo dos calambres cuando escucho una voz familiar oficiando de lazarillo de una sirena de breteles cruzados. Los segui hasta alcanzarlos y las primeras dudas se disiparon cuando confirmo a Karina y Tito avanzando en dupla. Me les uno a escasa distancia, pero suficiente para conservar mi identidad sin perturbar el uno-dos que, con consistencia, llevaban.

En el interin estoy pasando a rezagados de los 2 km. lo que me hizo ponderar mas la carrera, a sabiendas del inminente desenlace.
Diviso feliz las dos banderas Speedo sobre las que debiamos cortar la entrada al Nautico. Todavia faltaban unos 800 mts., nos saludamos con Tito que a esa altura me confirma que somos un trio.

Desde alli habia que nadar a tres bandas, rebotando en sendas boyas y donde pasaban corrientes de agua muy fria.
El final fue apoteotico nadando palmo a palmo con Karina, que recien bajo el arco de llegada se da cuenta de mi presencia, cuando habian pasado 1 hora con 19 minutos de carrera.
Intercambiamos felicitaciones mientras literalmente, nos ibamos cagando de frio.
Nos esperaba lo mejor de la jornada: una ducha caliente y unos soberanos sandwiches de matambre.

Los premios muy lindos y la entrega rapida y austera.

Aqui me pongo serio y ante el riesgo de ser parte interesada por la relacion que me une a Elena, les aseguro que ella estaba mas que conforme y feliz, no solo por la jornada en general sino porque su gente sumo cinco podios.

No desconozco que los meritos y esfuerzos son personalisimos, pero dejenme ligarlos minimamente a ella y al Consejo como grupo.
Cinco podios es mucho. Y mucho han hecho la gran Yolanda (tambien tercera en la general) Marta, Marcela y los dos Carlos B. y G.

Muy agradecidos a todos, tambien a Nora y Alejandro que nos vinieron a ver.
De regreso a la terminal de micros algunos pasajeros fueron a comprar ensaimadas, debutantes en ese manjar bien promocionado por Elena, que a esta altura de su vida se clavó unas cuantas.

Ya con el balance por cerrar todos agradecimos a nuestro instinto de orientacion, mientras la guia turistica, Marcela Crisafulli, seguia analizando los mapas, mas dicen que finalmente concluyó que estabamos en San Pedro

JOSE

* para los que me creen todo, el texto en bordo es un condimento.

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